Al 22 de octubre de 2026, 104 unidades productivas porcinas registraban un estatus activo de saneamiento o infección, según datos del SENASA analizados por JLU Consultora. Córdoba concentra el 46% de los animales comprendidos en esas categorías, mientras que el informe advierte sobre la detección de nuevos casos en granjas comerciales de gran escala.
La enfermedad de Aujeszky continúa representando un desafío sanitario para la producción porcina argentina, especialmente por su detección en establecimientos comerciales de gran tamaño. Un relevamiento elaborado por el ingeniero zootecnista Juan Luis Uccelli, de JLU Consultora, a partir de información pública del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA), permite dimensionar la situación y analizar la distribución de los establecimientos según su estatus sanitario.
Con datos actualizados al 22 de octubre de 2026, el tablero oficial registra 1.108 unidades productivas porcinas con antecedentes de Aujeszky, que reúnen un total de 3.829.290 cabezas. De ese universo, 104 establecimientos se encuentran en situación de saneamiento o figuran como infectados: 93 están en proceso de saneamiento y 11 mantienen el estatus de infectados.
En términos de existencias, estas categorías comprenden 503.246 animales, equivalentes al 13,1% del stock relevado. El informe advierte que la situación adquiere mayor relevancia por la escala de algunas de las granjas involucradas y la concentración territorial de los establecimientos afectados.
Las granjas de mayor escala concentran buena parte del saneamiento
El relevamiento muestra diferencias importantes entre las unidades productivas según su estatus sanitario. De los 1.108 establecimientos analizados, 587 figuran como libres y reúnen 2.745.190 cabezas, el 72% del stock relevado. Otros 391 establecimientos se encuentran bajo vigilancia y concentran 520.384 animales.
Por su parte, 74 unidades productivas realizan el saneamiento con vacunación y reúnen 427.884 cabezas, con un promedio de 5.782 animales por establecimiento. Se trata del grupo con mayor tamaño promedio entre las categorías registradas. En tanto, otras 19 granjas realizan el saneamiento sin vacunación y comprenden 22.453 animales.
A estas cifras se suman 11 establecimientos clasificados como infectados, con 52.909 cabezas, y 26 unidades productivas en situación de prórroga, que reúnen 60.470 animales.
El informe destaca que las granjas en saneamiento con vacunación representan una proporción reducida del total de establecimientos, pero concentran una cantidad significativa de animales. Por eso, la evolución sanitaria de estas unidades productivas resulta relevante para el avance hacia la condición de libre de la enfermedad.
Córdoba concentra el 46% de los animales comprendidos en las categorías activas
La distribución territorial evidencia una fuerte concentración del problema en la región central del país. Córdoba, Buenos Aires y Santa Fe reúnen el 74% de las unidades productivas relevadas y concentran 94 de los 104 establecimientos clasificados en saneamiento o como infectados.
Córdoba encabeza el listado, con 232.931 cabezas comprendidas en esas categorías, equivalentes al 46% del total nacional. La provincia cuenta con 326 unidades productivas incluidas en el relevamiento y un stock relevado de 1.107.055 animales. Además, registra 37 establecimientos en saneamiento con vacunación y dos clasificados como infectados.
En segundo lugar se ubica Buenos Aires, con 138.227 cabezas en establecimientos con problemas activos, mientras que Santa Fe suma 116.278. En conjunto, las tres provincias reúnen el 97% de los animales comprendidos en las categorías de saneamiento e infección.
La situación contrasta con la de Entre Ríos, que registra 454.593 cabezas sin establecimientos clasificados en saneamiento ni como infectados. Según el análisis, la provincia presenta una combinación destacada de escala productiva y estatus sanitario dentro del universo relevado.
En San Luis, dos unidades productivas figuran como infectadas, aunque reúnen 283 animales. Misiones, por su parte, no registra establecimientos en saneamiento ni infectados, pero cuenta con 42 unidades bajo vigilancia y otras 11 en prórroga.
Un caso de gran escala concentra buena parte de los animales infectados
Uno de los datos destacados del relevamiento es la incidencia de un establecimiento cordobés de gran tamaño. Según el informe, una unidad productiva con 38.569 cabezas, cuyo diagnóstico data del 28 de septiembre de 2026, representa el 73% de los animales correspondientes a establecimientos que el tablero clasifica como infectados.
Además, otra granja de Córdoba, con 7.404 cabezas, pasó de figurar como libre a estar clasificada como infectada el 20 de octubre, luego de que su estatus cambiara durante ese mes.
El documento señala que la dimensión de los establecimientos involucrados debe considerarse al evaluar el alcance productivo de la enfermedad, ya que un episodio en una granja comercial de gran escala tiene implicancias diferentes de las que puede presentar en una explotación de traspatio.
El relevamiento también advierte sobre las limitaciones de los registros oficiales para interpretar la situación. Desde enero de 2024 se contabilizan 97 unidades productivas con un diagnóstico de infección registrado, de las cuales 86 ya iniciaron el saneamiento. Por el criterio de clasificación utilizado por el tablero, estos establecimientos dejan de figurar como infectados cuando pasan a la etapa de saneamiento.
Por este motivo, las 11 unidades que actualmente aparecen como infectadas no representan la totalidad de los establecimientos que tuvieron diagnósticos positivos durante el período analizado.
Asimismo, cuatro de los registros clasificados como infectados corresponden a diagnósticos de 2024 o 2025 sin movimientos posteriores informados. El documento aclara que, en esos casos, no es posible determinar a partir de los datos disponibles si los establecimientos continúan infectados o si existe un retraso en la actualización de su estatus.
Las prórrogas y las limitaciones de los registros
Otro aspecto señalado por JLU Consultora es la existencia de 26 unidades productivas en situación de prórroga, que comprenden 60.470 cabezas. Esta categoría no aparece en el gráfico de estatus del tablero oficial, aunque sí está contemplada en el análisis del relevamiento.
Entre los casos destacados se encuentra Santa Fe, donde cinco establecimientos en prórroga reúnen cerca de 35.000 animales. Para el informe, esta situación merece atención al momento de interpretar el panorama sanitario y la evolución de los establecimientos incluidos en los programas de seguimiento.
El documento también aclara que los datos analizados no representan la totalidad de las granjas porcinas argentinas ni permiten calcular directamente la prevalencia nacional de la enfermedad. El universo comprende únicamente las unidades productivas con antecedentes cargados en el SENASA que ingresaron a programas de certificación, vigilancia o saneamiento.
La bioseguridad, un eje clave para prevenir nuevos ingresos
En sus conclusiones, Uccelli advierte que la detección de nuevos casos en establecimientos de gran escala evidencia la necesidad de reforzar las medidas de bioseguridad en la producción porcina.
El informe plantea que los rebrotes registrados desde fines de 2023 marcan un cambio en el escenario, debido a la aparición de la enfermedad en granjas industriales y comerciales de gran tamaño. Entre los posibles puntos críticos que menciona se encuentra el transporte de animales y, en particular, los procedimientos de lavado y desinfección de camiones.
Mientras profesionales de los sectores público y privado trabajan para determinar las causas del ingreso de la enfermedad en estos establecimientos, el análisis remarca la importancia de revisar los protocolos de prevención y controlar su cumplimiento.
La inversión en bioseguridad, sostiene el documento, debe considerarse una herramienta central para reducir el riesgo de introducción y propagación de la enfermedad, así como para evitar las consecuencias productivas y económicas que implica tener que implementar planes de saneamiento.
RK