Enfoque de procesos de generación de conocimiento e innovación hacia formas sustentables de producción y de vida

Enfoque de procesos de generación de conocimiento e innovación hacia formas sustentables de producción y de vida

Por Pablo Varela, Director de Investigación, Desarrollo e Innovación de Cladan

Sobre el sector de producción animal pesa un problema que va ganando visibilidad a medida que el crecimiento demográfico y el incremento del consumo per cápita van acercando a los sistemas naturales hacia los límites de su productividad. Producir una caloría de carne demanda en promedio 10 veces más superficie de tierra y cantidad de recursos que una caloría de origen vegetal. Este es un problema que hasta hoy se ha venido, de alguna manera, soslayando por los incrementos en la productividad agrícola y en la eficiencia de producción pecuaria, pero están y seguirán surgiendo crecientes cuestionamientos tanto hacia la forma en que se contabilizan y distribuyen dichos “costos” de producción, como hacia la validez del axioma que el progreso tecnológico logrará incrementos continuos y prácticamente ilimitados de productividad.

Hoy debemos tomarnos muy en serio el desafío de acercar la producción animal a estándares reales de sustentabilidad, aún con plena conciencia de que la limitación arriba indicada es estructural, ecosistémica, y que es un tema con múltiples implicancias socio-ambientales al igual que para la salud humana, sobre el que existe actualmente un intenso campo de debate. Mientras tanto, el desafío es ir migrando de una producción agropecuaria basada en un uso intensivo de combustibles fósiles e insumos no renovables, y con elevada fragmentación y especialización de la cadena productiva que genera beneficios económicos asociados a la escala, pero costos ambientales elevados que no se contabilizan adecuadamente, hacia un modo de producción realmente sustentable, lo cual implica simplemente que la producción de hoy no debe disminuir la base de recursos disponibles para la producción de mañana. Este objetivo de largo plazo debe compatibilizarse con la generación de soluciones que mejoren la rentabilidad de nuestros clientes, inmersos en este mercado aquí y ahora. Pero justamente por su dificultad el desafío es doblemente atractivo.

Cladan está creando las condiciones de posibilidad para ese futuro. Dos ejemplo de ello: El uso de fitasas produce beneficios económicos comprobables al productor y al mismo tiempo permite disminuir la necesidad de remoción del fósforo de fuentes minerales y su incorporación al ciclo biológico, lo cual está produciendo un alarmante desbalance en el ciclo biogeoquímico global de dicho elemento. Por otra parte, el desarrollo de alternativas naturales a los antibióticos promotores de crecimiento será una herramienta clave para que la industria pueda adaptarse a las nuevas regulaciones legales sin perder eficiencia productiva, al tiempo que contribuye a solucionar un grave problema de salud pública al que ha llevado el uso de estos productos, que es la difusión de resistencias a los antibióticos terapéuticos, volviéndolos cada vez menos eficaces cuando se necesita combatir infecciones agudas en humanos o animales.

Nutrición animal sustentable en líneas generales

Hoy hay una difusión explosiva de conceptos de sustentabilidad basados en los principios de la economía verde, con los alcances y límites que ello implica, y el sector de nutrición animal no escapa a esta tendencia de época. Vemos un festival de ofertas de productos, especialmente aditivos “naturales”, “amigables con el ambiente”, etc. Pero en la mayoría de los casos su reivindicación de sustentabilidad no está apoyada en fundamentos sólidos, que necesariamente deben ser eco-sistémicos, deben incorporar los análisis de ciclo de vida, los flujos de energía y ciclos de materia íntegros, no los limitados al desempeño de una granja puntual. Vemos productos y conceptos que sólo se suben a una moda discursiva como elemento de marketing. Muchas veces lo que se ve como amigable o sustentable en un sitio puntual está produciendo un deterioro o daño en otro sitio distante vinculado a otra etapa de la cadena de producción, y estos efectos no pueden ser identificados sin alguna forma de “contabilidad ambiental”, que es el mínimo requisito para que una reivindicación de sustentabilidad sea real.

Parte de nuestro trabajo de mediano plazo es avanzar hacia un programa de I&D totalmente basado en los principios genuinos de sustentabilidad, y ello requiere una acumulación crítica de conocimientos multi e inter-disciplinares, que fructificarán sólo bajo un cambio de paradigma en los principios éticos en los que justificamos la búsqueda de estos conocimientos, y otro cambio no menos importante de índole epistemológica, que incluye enfoques holísticos contrapuestos a la tendencia mecanicista tan prevalente en las ciencias naturales modernas y que constituye un obstáculo para pensar un mundo diferente, sustentable en el sentido profundo del término.

 

 

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